Colesterol

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Cristina

Hola Javier. Tengo entendido que existe el colesterol "bueno" y el "malo". Me gustaría saber qué diferencias existen entre ambos tipos y en que afectan a nuestra salud. Gracias.

Hola Cristina,

 

En primer lugar, debes tener en cuenta que el colesterol es un tipo de grasa indispensable para nuestro cuerpo, donde desarrolla diferentes funciones como la formación de membranas biológicas, además de ser precursor de ácidos biliares, hormonas esteroideas y la vitamina D. En teoría, el problema puede surgir cuando se exceden los niveles sanguíneos recomendados y se mantienen en el tiempo, o por el contrario, cuando se poseen cantidades excesivamente bajas.

 

A su vez, el colesterol que encontramos en nuestro cuerpo puede proceder de dos vías; el ingerido a partir de la dieta o exógeno, y el producido en nuestro cuerpo por síntesis endógena o de novo. En este punto, quiero dejar claro que el colesterol ingerido a través de la dieta no influye tanto en el colesterol sanguíneo como la cantidad y tipo de grasa que consumimos (saturadas, insaturadas...), aunque puede haber personas más sensibles al consumo directo de colesterol. Es decir, preocupémonos menos por la cantidad de colesterol de los alimentos, y fijémonos más en la calidad de la dieta y su fracción grasa.

 

En la mayoría de los casos, la hipercolesterolemia (colesterol alto) está vinculada con un estilo de vida malsano, donde incluimos una mala alimentación, falta de ejercicio físico, exceso de tareas sedentarias, con el consiguiente sobrepeso; además del tabaquismo, que a pesar de no aumentar los niveles de colesterol, si que se ha relacionado con menores concentraciones de HDL. Hasta aquí, los principales factores de riesgo controlables, pero existen otros vinculados a niveles anormales de colesterol con los que es más difícil lidiar; es el caso de algunas patologías como la diabetes, enfermedad renal, síndrome de ovario poliquístico, afecciones que incrementan los niveles de hormonas femeninas o glándula tiroides hipoactiva. Además de esto, el tratamiento con algunos medicamentos también puede elevar los valores de colesterol, entre ellos anticonceptivos, diuréticos, betabloqueadores o algunos medicamentos utilizados para tratar la depresión entre otros. Sin olvidarnos que en ocasiones, el componente genético también puede ser un factor crucial.

 

Antes de seguir avanzando, hay que dejar claros algunos conceptos básicos y que se escuchan muy a menudo, como colesterol HDL, LDL, etc. Explicándolo de una forma simple, no son tipos de colesterol sino las moléculas que transportan el colesterol por nuestro organismo. El colesterol LDL o lipoproteína de baja densidad, popularmente conocido como colesterol “malo”, es el que trasporta el colesterol por la sangre. Cuando se dan unas circunstancias concretas, puede “pegarse” en las arterias, oxidarse y provocar un estrechamiento (ateroesclerosis), que aumenta la probabilidad de trombosis, y por tanto, de padecer un infarto de miocardio o cerebral. En su oposición, nos encontramos con el colesterol HDL o lipoproteína de alta densidad, también conocido como colesterol “bueno” porque recoge la grasa del sistema circulatorio y la devuelve al hígado, lo que dificulta la acumulación en las arterias. Por consiguiente, las medidas dietéticas tradicionales han sido encaminadas a disminuir el colesterol LDL y aumentar el HDL.

 

Sin embargo, esto no es tan simple como puede parecer, o al menos en lo que se refiere al riesgo cardiovascular real que conllevan esos valores HDL y LDL. Me explico con un ejemplo; en este estudio publicado en el American Heart Journal sobre 231.895 pacientes de 541 hospitales, el 72,1% de los pacientes hospitalizados por ataque al corazón tenían los niveles de colesterol LDL por debajo de los niveles de riesgo (130mg/dl). Aunque también se encontró que más de la mitad de los pacientes tenían niveles de colesterol HDL por debajo de 40mg/dl.

 

A vista de esto, podemos suponer varias premisas, 1) que se necesitan niveles más bajos de LDL para disminuir el riesgo cardiovascular, 2) que debemos centrarnos en aumentar el HDL antes que reducir el LDL; u otra posiblemente más certera, 3) que el riesgo cardiovascular está ligado a otros muchos factores, algunos de ellos ya contemplados actualmente como el tabaco, alcohol, proporción de HDL/LDL, y otros todavía en evolución, como la cantidad de partículas de HDL y LDL, más que su propio contenido en colesterol (lo que actualmente se mide). Por tanto, es posible controlar en algunas ocasiones esos niveles de colesterol por la alimentación, pero también debemos concienciarnos de que existen otros muchos factores que pueden influir en el riesgo cardiovascular real.

 

Se recomienda mantener unos niveles de colesterol correctos, pero ten en cuenta que es sólo uno de los muchos factores de riesgo que hay que contemplar para prevenir las enfermedades cardiovasculares. Por ello, debes mantener un estilo de vida activo y sano, con unos correctos hábitos alimentarios durante toda la vida.

 

Los actuales valores recomendados de colesterol son1:

 

Colesterol Total: Inferior a 190 mg/dL

Colesterol LDL: Inferior a 115 mg/dL

Colesterol HDL: Superior a 40 mg/dL

 

Para concluir la pregunta, voy a dejarte unos índices sencillos que te ayuden a interpretar el riesgo cardiovascular a partir de los datos de colesterol de tus análisis. Siendo CT (colesterol total), cHDL (colesterol unido a lipoproteínas de alta densidad) y cLDL (colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad).

 

Cociente CT/cHDL, en tu caso debe ser < 4,0.

 

Cociente cLDL/cHDL, en tu caso debe ser < 2,5.

 

 

Un saludo.

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

Pregunta al nutricionista

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