Alergias alimentarias

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Cristina

Hola Javier. Me gustaría conocer un poco más las alergias alimentarias: cuáles son las más comunes, cómo detectarlas y si pueden desarrollar en un adulto que previamente ha consumido un producto con normalidad. Gracias.

Hola Cristina,

 

Se entiende como alergia a toda aquella respuesta exagerada de nuestro sistema inmunitario frente a sustancias generalmente inocuas para la mayoría de las personas, y que erróneamente identifica como nocivas.

 

Esta respuesta equivocada de nuestro sistema inmune da lugar a una serie de alteraciones y síntomas claramente perjudiciales, como inflamaciones, urticarias, etc.

 

La sustancia “extraña” que es identificada por nuestro cuerpo y actúa como desencadenante de la respuesta inmune se le conoce como alérgeno. Por tanto, el alérgeno será aquella sustancia inocua para la mayoría de la población, pero que en una persona alérgica al mismo, provocará una reacción adversa mediada por la liberación de IgE, un tipo de anticuerpos.

 

Existen una innumerable cantidad de sustancias que pueden actuar como alérgenos, ya sea en su forma básica o uniéndose a otras proteínas. Sin embargo, entre ellos destacan:

 

  • Inhalados o aeroalérgenos: pólenes, ácaros, epitelios de animales...
  • Alimentarios: Proteína de la leche de vaca, huevo, frutas, frutos secos...
  • Fármacos: Antiinflamatorios, antibióticos, anestésicos...
  • De contacto: Níquel, cromo, perfumes...
  • Ocupacionales o laborales: Látex...
  • Veneno de insectos: Avispa, abeja...

 

Cabe mencionar que no se nace alérgico, si no que es la predisposición genética de cada individuo en conjunto con diversos factores ambientales, los que determinan la afectación posterior de alergias para cada persona.

 

 

ALERGIAS ALIMENTARIAS MÁS COMUNES

 

En relación concreta a las alergias alimentarias, existen algunas que debido a su mayor incidencia o a mayor gravedad, son consideradas como las más representativas. Entre ellas se encuentran las alergias a: leche, huevo, frutos secos, cacahuete, frutas, trigo, soja, legumbres, pescados y mariscos.

 

De hecho, todos ellos están contemplados dentro de la legislación actual, y junto a otros más deben ser indicados de forma obligatoria en el etiquetado de los alimentos que los contengan. Puedes consultar la lista completa en el Anexo II del Reglamento (UE) nº 1169/2011.

 

Se estima que las alergias alimentarias afectan a entre el 1 y 3% de la población general, aumentando esta cifra en niños menores de 3 años hasta el 8%. Esto es debido a que las frecuentes alergias a la leche y huevo que surgen en los primeros años de vida, remiten en un gran número de casos cuando se entra en la edad adulta. A su vez, también puede darse la situación opuesta y aparecer ciertas alergias durante la edad adulta, principalmente debido a la predisposición genética, el aumento a la exposición del alérgeno, exposición a nuevos alérgenos, el aumento de la permeabilidad intestinal, etc.

 

Los patrones alimentarios o costumbres pueden favorecer el aumento de la incidencia de ciertos tipos de alergia en las distintas poblaciones. A modo de ejemplo puede verse la mayor incidencia de alergia al cacahuete en EEUU y Reino Unido; o de pescado en Japón, Islandia o España.

 

En España, las alergias alimentarias más comunes en niños menores de 5 años son al huevo y leche, mientras que pasado este periodo, en la edad adulta predominan las alergias a las frutas frescas y frutos secos, seguidos por los crustáceos.

 

Concretamente, dentro de las alergias a las frutas frescas predominan aquellas pertenecientes a la familia de las rosáceas, como la manzana o la cereza, pero principalmente el melocotón. Sin embargo, también son comunes las alergias al kiwi, la sandía y el melón. Dentro de los frutos secos, y a diferencia de otros países europeos, en España la predominancia de alergia a la nuez supera a la de la avellana. Por otro lado, la frecuencia de alergias asociadas a pescados y legumbres es superior a otros países europeos, hecho que no ocurre con los cacahuetes, la soja o los cereales.

 

 

NO TODAS LAS ALERGIAS ALIMENTARIAS SON IGUALES

 

Las alergias alimentarias aparecen como resultado de un fallo en la tolerancia de nuestro sistema inmune, principalmente a causa de una combinación de factores, entre los que se encuentra la edad, la genética, la permeabilidad intestinal, la presencia-cantidad y tipo de alérgeno, etc. Cuando esta tolerancia falla, nuestro cuerpo producirá anticuerpos (IgE) frente a ese alimento, que se unirán a los mastocitos (localizados en piel y mucosas) y basófilos (localizados en sangre). Cada vez que nuestro cuerpo entre en contacto con el alérgeno-alimento, éste se unirá a los anticuerpos (IgE), y activará los mastocitos y basófilos provocando la liberación de histamina y otras sustancias inflamatorias que provocarán la respuesta alérgica y síntomas característicos.

 

A pesar de que este tipo de alergias alimentarias son las “más comunes”, existen otros problemas relacionados con fallos en el sistema inmune no mediados por IgE muy conocidos, como ocurre con la celiaquía.

 

La gravedad de una reacción alérgica va a estar ligada a la intensidad de sus síntomas, y estos van a depender directamente de la respuesta inmunológica individual de cada paciente, la reactividad del órgano afectado, y de las características físico-químicas del alérgeno (su nivel de resistencia al cocinado y digestión).

 

En cualquier caso, las reacciones alérgicas darán lugar a una serie de síntomas mediados por la histamina y otras sustancias inflamatorias secretadas, como se comentaba anteriormente, siendo algunos de ellos: prurito generalizado (picor), urticaria, vómitos, nauseas, dolor abdominal, diarrea, arritmias cardíacas, edema laríngeo, hipotensión, etc. Cuando la exposición al alérgeno provoca una reacción sistémica, en la que aparecen un conjunto de estos síntomas que atacan tanto a nivel cutáneo, respiratorio y circulatorio, y que puede comprometer la vida del paciente, se conoce como anafilaxia o choque (shock) anafiláctico, la manifestación más grave de una alergia alimentaria.

 

Los alimentos más frecuentemente implicados en el desarrollo de anafilaxias son los frutos secos, el cacahuete, los mariscos, las semillas, el apio, el huevo, las frutas frescas y la leche. Y dentro de ellos, aquellos asociados con las tasas de mortalidad más elevadas son el cacahuete, los frutos secos y mariscos, seguidos por el pescado, la leche y el huevo.

 

 

¿CÓMO DETECTAR UNA ALERGIA ALIMENTARIA?

 

En primer lugar, debes de estar atento a todas aquellas reacciones adversas que presentes tras la ingestión de cualquier alimento, y junto con tu médico de familia, elaborar una historia clínica que te permita llegar a sospechar sobre la posible alergia o intolerancia a algún alimento. En este caso, será él el que te remita al alergólogo para realizar un diagnóstico más fiable.

 

Este diagnóstico suele realizarse con pruebas cutáneas de lectura inmediata como el “prick” y determinaciones de IgE específicas de alimentos en análisis de sangre. En este caso, la determinación sanguínea de IgG frente alimentos no tendría ninguna eficacia, ni para detectar alergias, ni para prescribir un tratamiento dietético.

 

En cualquier caso, te recomiendo que contactes con un especialista en alergología, y no te dejes engañar por test rápidos sin ningún tipo de evidencia. Mi recomendación es que si sospechas que puedas tener algún tipo de alergia acudas a tu centro de salud, y que de ahí te deriven al especialista.

 

 

Un saludo.

 

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

 

 

 

 

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