Aceite de coco

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Cristina

Buenos días Javier. Desde hace un tiempo intento no consumir productos que contienen aceite de palma, y he visto en los ingredientes de algún producto que se utiliza en su elaboración aceite de coco. Me gustaría saber que características tiene este aceite y si es saludable. También me gustaría saber un poco más del aceite de cacahuete. Gracias.

Hola Cristina,

 

En primer lugar, y por si te interesa saber más acerca del aceite de palma, te dejo el siguiente enlace.

 

En relación al aceite de coco, como sabrás, es un aceite vegetal que se obtiene del triturado y prensado de la carne de coco. A diferencia de otros aceites vegetales, ricos en grasas insaturadas, el aceite de coco, como ocurre con el de palma, posee en su composición una gran cantidad de grasa saturada. Un tipo de grasa, que a su vez, es la responsable de su textura menos fluida; una característica muy interesante para la elaboración de ciertos productos. Si quieres más información sobre el uso de grasas en la industria, pueden consultar este enlace.

 

Concretamente, el aceite de coco se conforma por un 82% de grasa saturada, seguido por un 6% de grasa monoinsaturada y un 1,7% de grasa poliinsaturada. En relación específica a la grasa saturada, cabe destacar que el 70% de esta fracción, es decir, 58 gramos/100 gr de aceite de coco, está compuesta por ácidos grasos saturados de cadena media, como el ácido láurico (C 12:0) y el ácido mirístico (C 14:0).

 

A pesar de que en ocasiones se trata como a un todo, la grasa saturada es un conjunto de ácidos grasos saturados distintos, que se diferencian entre sí por la longitud de su cadena. Recientemente se ha postulado que esa longitud de la cadena, en conjunto con la matriz alimentaria en la que se encuentra esa grasa, son dos factores cruciales en su efecto sobre la salud 1.

 

Particularmente, la grasa saturada que se encuentra en el coco posee unas propiedades fisico-químicas que la hacen diferente a otro tipo de grasas saturadas. Por ello, los resultados que se encuentran en distintos estudios, no suelen ofrecer los resultados negativos esperados y habitualmente asociados a la grasa saturada en general.

 

En primer lugar, aquellos estudios que comparan la grasa saturada de cadena media (coco) con la de cadena larga (carnes y pescados), encuentran que el reemplazo de esta segunda por la primera, da lugar a ligeros cambios favorables en el peso, grasa corporal y circunferencia de cadera. Este hecho suele explicarse debido al aumento de la saciedad y cambios en la termogénesis (gasto energético), aunque no todos los autores coinciden con esta hipótesis 2,3. En cualquier caso, hacen hincapié que se necesita de mayor cantidad de estudios para evaluar este efecto 4,5,6,7.

 

Por otro lado, y en relación al riesgo cardiovascular (RCV), que normalmente se asocia a la ingesta de grasa saturada; la grasa de coco, a pesar de ser saturada, parece no empeorarlo 3,8,9,10,11. De hecho, tenemos el ejemplo práctico en ciertas tribus indígenas de Malasia y Polinesia, donde la ingesta de coco es tan elevada que puede llegar a cubrir hasta el 60% de la energía total de su alimentación; y curiosamente, las enfermedades cardiovasculares no representan un problema para estas poblaciones 12,13.

 

Si bien es cierto que los estudios concretos que se centran en el aceite de coco no son demasiados, ni con grandes muestras de población, por lo que hay que tratar esta información con precaución hasta que se estudie más el tema.

 

Por otro lado, hay que añadir a esto que los estudios suelen realizarse con aceite de coco virgen sin calentamiento; condiciones que no se suelen mantener en los productos procesados a los que se añade. Ten en cuenta que, a pesar de que el aceite de coco es uno de los más estables al calentamiento, un tratamiento térmico intenso podría degradarlo y generar ciertos compuestos nocivos, como ocurre en todos los aceites vegetales (más fácilmente si es virgen).

 

En resumen; el aceite de coco en su forma virgen y sin tratamiento térmico, podría incluirse en la alimentación de una forma controlada sin que represente ningún tipo de problema. De todos modos, se necesitan todavía más estudios para valorar su efecto real, que por ahora, parece más favorable que perjudicial. Sin embargo, como ocurre con todos los aceites vegetales, éste puede degradarse con el calentamiento. Debido a que la mayor parte de productos a los que se adiciona llevan un tratamiento térmico intenso (bollería, galletas, etc.), y que el resto de ingredientes añadidos no suelen presentar un perfil nutricional muy adecuado, la inclusión por esta vía no sería la más idónea.

 

En último lugar, y para hacer una mención rápida al aceite de cacahuete; destacar que es un aceite principalmente compuesto por grasa insaturada (78%), dentro de la cual predomina el ácido oleico (45%); el mismo que encontramos en el aceite de oliva, aunque en una cantidad inferior. Además, y al igual que el aceite de coco, parece ser bastante saciante 14.

 

Un saludo.

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

 

Pregunta al nutricionista

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