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Y tu hijo, ¿qué almuerza?

Tras un largo periodo de vacaciones, muchos son los niños que ya están de vuelta en las aulas. Esa imagen de piscinas abarrotadas de niños tirándose al agua, parece que poco a poco se disipa entre la dura realidad que traen los nuevos libros de matemáticas, leguaje o inglés.

 

El final del verano, y que a priori puede resultar un sufrimiento para muchos de ellos, aunque no tanto para sus padres, trae consigo un hecho indudable; y es que la rutina vuelve a la vida de los más pequeños de la casa. Un rutina, que entre otras cosas, deja un hueco para el ansiado recreo y su almuerzo.

 

Y tu hijo, ¿almuerza?, y en caso afirmativo ¿qué es lo que toma?, ¿es la mejor opción o la más saludable?.

 

El bocadillo como almuerzo

 

Quizá la opción más clásica, y la que muchos hemos vivido, es el típico bocadillo. Un bocadillo envuelto en papel de aluminio con contenido bastante diverso, desde embutido, hasta chocolate.

 

Sin embargo, que sea la opción típica, no tiene porque implicar que sea la más saludable. Todo dependerá de cómo lo preparemos; desde la cantidad, el relleno, hasta el tipo de pan, van a hacer de él una opción más o menos recomendable.

 

El pan

 

La base de cualquier bocadillo es el pan, y para ello, vamos a procurar elegir aquel que, en primer lugar, nos guste, y además sea más saludable.

 

Actualmente puedes encontrar muchos tipos de panes, con características nutricionales claramente diferenciadas.

* Composición nutricional por 100 gramos de alimento

 

Como norma general, trata de elegir aquellas variedades integrales, ya que además de aportar ciertos beneficios para la salud, también prolonga la sensación de saciedad, lo que ayudará al niño a llegar a lo hora de la comida con menos sensación de hambre.

 

El relleno

 

Realmente, el relleno de los bocadillos puede ser tan variado como la imaginación de los padres y el gusto de los niños.

 

Las elecciones preferibles son aquellas que contengan un contenido en grasas saturadas y sal más bajos, reduciendo todos aquellos embutidos picados, y priorizando otros más magros o de pieza entera, como jamón de york, jamón de pavo, jamón serrano, o lomo embuchado. Del mismo modo, los quesos tiernos poco curados pueden ser otra buena opción.

 

No debemos olvidar que los vegetales pueden ser perfectamente incluidos, ya sea en porciones, o untado como el tomate. E incluso alejándonos de lo clásico, el atún o las sardinas podrían ser otro ingrediente recomendable.

 

 Otras opciones

 

Dejando a un lado el común bocadillo, podemos encontrar otras alternativas sugerentes e interesantes, como los frutos secos, la fruta, o los lácteos.

 

La fruta puede ser en forma de zumo, aunque se recomienda que sea en pieza entera. Para ello, pueden utilizarse piezas de fácil pelado, como el plátano o la mandarina, o en su defecto, utilizar productos precortados de 4º gama.

 

Dentro de los lácteos, los yogures pueden ser otra opción, al igual que algunos batidos. En estos casos, deben elegirse aquellos productos sin azúcares añadidos preferiblemente.

 

El principal problema de estas opciones es su conservación, sobre todo en meses calurosos. Por ello, en la actualidad existen centros que disponen de sistemas de conservación en refrigeración. Si es el caso de tu colegio, no dudes en utilizarlo para poder ofrecer a tu hijo almuerzos más variados.

 

En el lado opuesto tenemos las máquinas expendedoras de alimentos y bebidas, que sobre todo se han puesto más de moda en la enseñanza superior. Por lo general, la oferta de alimentos que ofrecen no suele corresponderse con un perfil saludable, por lo que se recomienda que se lleven el almuerzo de casa.

 

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

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