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La OMS ataca a las Grasas Trans. Propuesta REPLACE

“La eliminación efectiva de las grasas trans será una victoria importante en la lucha mundial contra las enfermedades cardiovasculares”; así de contundente ha sido el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, al presentar la propuesta REPLACE, una estrategia dirigida a la eliminación de las grasas trans de la producción industrial.

 

No es de extrañar estas opiniones tan tajantes si consideramos que, según la OMS, la ingesta de grasas trans de los alimentos causan más de 500.000 muertes por enfermedades cardiovasculares al año.

 

Las grasas trans industriales surgen tras un proceso de hidrogenación de las grasas vegetales insaturadas, dando lugar a grasas parcialmente hidrogenadas, y con la posibilidad de la formación espontánea de grasas trans. Este proceso se utiliza para dar consistencia sólida a las grasas vegetales, que habitualmente son fluidas, y surgió como alternativa al uso de grasas saturadas animales.

 

A diferencia de las grasas saturadas que aumentan tanto el colesterol HDL (“bueno”) como el LDL (“malo”), las grasas trans aumentan el colesterol LDL, pero disminuyen el HDL; convirtiéndose en las grasas más perjudiciales para la salud cardiovascular. Estas grasas aumentan el riesgo de cardiopatía en un 21% y el de muerte en un 28%; por lo que su sustitución por grasas insaturadas sería una opción adecuada 1.

 

Estas grasas trans pueden encontrarse principalmente en productos horneados o fritos, además de en margarinas.

 

La iniciativa REPLACE, anunciada el 14 de mayo de 2018, consiste en 6 estrategias para eliminar de manera rápida, completa y sostenida las grasas trans de producción industrial del suministro de alimentos:

 

  • Examen de las fuentes dietéticas de grasas trans de producción industrial y de los cambios de política necesarios.

 

  • Fomento de la sustitución de las grasas trans de producción industrial por grasas y aceites más saludables.

 

  • Legislación o aprobación de medidas reguladoras para eliminar las grasas trans de producción industrial.

 

  • Evaluación y seguimiento del contenido de grasas trans en los alimentos y de los cambios del consumo de grasas trans por la población.

 

  • Concienciación de los planificadores de políticas, los productores, los proveedores y la población sobre los efectos negativos de las grasas trans en la salud.

 

  • Obligación de cumplimiento de las políticas y regulaciones.

 

La OMS recomienda que la ingesta total de grasas trans se limite a menos del 1% de la ingesta energética total, lo que se traduce en menos de 2,2 g/día con una dieta de 2000 calorías. Por este motivo, insta a los gobiernos para que tomen cartas en el asunto y apliquen acciones legales para su control, al igual que han hecho anteriormente otros países con buenos resultados, como Canadá, Holanda o UK.

 

 

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

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