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Intolerancia a la lactosa (I): Definición y Prevalencia.

No son pocas las personas que eliminan la leche de su dieta aquejándose de molestias y achacándolo a una posible intolerancia a la lactosa, a pesar de no tener pruebas fehacientes sobre ello. En esta entrada vamos a tratar de explicar en que consiste esta intolerancia a la lactosa, con qué puede confundirse, y en el caso de padecerla, medidas a tomar.

 

 

 

¿QUÉ ES LA LACTOSA Y LA LACTASA?

 

La lactosa es un azúcar (hidrato de carbono) presente en la leche de todos los mamíferos, concretamente, un disacárido formado por la unión de dos azúcares simples; glucosa y galactosa.

 

La encargada de desdoblar o romper este enlace entre ambos azúcares y partir la molécula para absorberla es la lactasa, una enzima que se sintetiza y segrega en la pared del intestino delgado.

 

¿EN QUÉ CONSISTE LA INTOLERANCIA A LA LACTOSA?

 

La intolerancia a la lactosa se produce cuando existe un déficit de lactasa, la enzima encargada de romper la lactosa. Sin dicha enzima, la lactosa continuará a través del intestino delgado sin poder absorberse. Una vez que ésta llega al intestino grueso, es fermentada por las bacterias (microbiota) que habitan en éste, produciendo gas (hidrógeno, metano y dióxido de carbono), y ácidos, que serán los responsables de los síntomas más comunes. Entre ellos se destacan la flatulencia, la distensión y el dolor abdominal, la diarrea producida por el aumento de la presión osmótica, y ocasionalmente, estreñimiento.

 

En raras ocasiones, puede presentarse con nauseas y otros síntomas sistémicos como fatiga, dolor muscular y articular, pérdida de concentración, úlceras bucales, etc. Sin embargo, en la mayoría de estos casos es debido a otro tipo de enfermedad concomitante, como puede ser un síndrome de intestino irritable 1.

 

Existen diferentes tipos de intolerancia a la lactosa:

 

  • Deficiencia primaria de lactasa: Se produce por el descenso de lactasa con la edad. La disminución comienza a producirse a partir de los 4-6 años de edad, y progresa con el tiempo. Se encuentra estrechamente ligada a factores genéticos y étnicos (raza). Existen razas como la caucásica, en la que hay mutaciones genéticas que permiten sintetizar lactasa durante la edad adulta. Estas mutaciones parecen sujetas a costumbres ganaderas y alimentarias, y no se dan en otras etnias como la asiática, en la que el consumo de lácteos ha sido mínimo en la antigüedad.

 

  • Deficiencia secundaria de lactasa: Este tipo de deficiencia se debe a la deficiencia de lactasa producida por el daño epitelial provocado por otras enfermedades. La enfermedad celiaca, la enfermedad de Crohn, otras enfermedades inflamatorias intestinales (Síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa), infecciones gastrointestinales, e incluso el uso continuado de algunos medicamentos como AINES, aspirina, ibuprofeno, antibióticos, etc. Estos problemas provocan un daño temporal en la pared del intestino que impide la correcta síntesis y segregación de lactasa, lo que provocará una “intolerancia a la lactosa temporal”, mientras no se solucione el problema de base.

 

  • Deficiencia congénita de lactasa: Deficiencia muy extraña que se da en algunos recién nacidos con déficit congénito de lactasa. Se produce desde el nacimiento, y el bebé mejora con la retirada de la leche. Es un caso extremadamente excepcional que no se ha reportado más de 40 veces en el mundo1,2.

 

Existe además otro problema relacionado con el consumo de leche, como es la Alergia a la Proteína de Leche de Vaca (APLV), y que no debe confundirse con la intolerancia a la lactosa. Mientras que en la alergia interviene el sistema inmunitario y puede llegar a ser realmente grave, la intolerancia es un problema meramente enzimático, que no repercute en la salud del paciente, salvo con las molestias intestinales descritas.

 

 

GRAVEDAD Y PREVALENCIA:

 

Como se ha dicho anteriormente, la intolerancia a la lactosa se encuentra fuertemente sujeta a criterios de genética y raza. Tal como puede verse en el siguiente esquema, las poblaciones descendientes de Sudamérica, África, y parte de Asía son las más afectadas; por el contrario, las poblaciones de países escandinavos son las que menores tasas de intolerancia presentan.

 

 

En cualquier caso, hay que aclarar que este no es un tema de todo o nada, sino que existen diferentes grados de tolerancia a la lactosa según la persona. La mayoría de intolerantes a la lactosa pueden consumir un vaso de leche diario sin presentar problemas aparentes 3,4.

 

Es también destacable el hecho de que la mayoría de personas que se creen intolerantes a la lactosa, realmente no lo son, o al menos pueden consumirla en cantidades normales 5,6. Por lo tanto, antes de eliminarla de la dieta por este motivo, es recomendable hacerse las pruebas pertinentes que se explican en la siguiente entrada. Ya que dichos síntomas que se asocian al consumo leche, podrían ser el resultado y producidos por otro problema/patología, que incluso, esta vez sí, podría estar derivando en una “intolerancia a la lactosa transitoria”.

 

En la segunda parte explicaremos cómo se diagnostica, cuál sería el tratamiento dietético, y algunas curiosidades. ¡No te la pierdas!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

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