Comparte esta entrada del blog: 

El corte de digestión, ¿Qué es y cómo prevenirlo?

El verano, el calor, y los baños en la playa o la piscina forman un conglomerado casi indivisible en esta época. Y es que con las altas temperaturas, aunque son muchas las opciones para refrescarse, la típica zambullida en el agua sigue siendo una de las preferidas por personas de todas las edades.

 

Sin embargo, y a pesar de ser una perfecta opción para combatir el calor, también entraña un cierto riesgo si se hace sin ningún tipo de cuidado. Todos hemos sido testigos desde pequeños, e incluso sufrido, esas dos o tres horas posteriores a la comida en las que nuestros padres no permitían que nos metiésemos al agua por el riesgo de un corte de digestión. Y de ello vamos a hablar en esta entrada; ¿Qué hay de cierto en el corte de digestión?, ¿es un riesgo real?, ¿cómo lo prevenimos?

 

El término “corte de digestión” ha arraigado de una forma muy contundente en la sabiduría popular. Sin embargo, los conceptos correctos para denominarlo son “hidrocución”, que viene a significar “muerte por inmersión en un líquido sin ahogamiento”, o “shock termodiferencial”. Ya que como veremos a continuación, este problema puede darse incluso cuando no se está haciendo la digestión.

 

La fisiopatología del shock termodiferencial se basa en el cambio brusco de la temperatura corporal, independientemente del proceso digestivo. En este caso concreto, hablaríamos de la reacción que se produce en el cuerpo tras disminuir la temperatura rápidamente, al introducirnos de forma repentina en agua fría. Este hecho se ve favorecido en el agua, ya que la superficie de contacto es mayor, y la transmisión de calor mejor que con el aire. Cuanto más alta sea la temperatura corporal, y más baja la del agua, más riesgo.

 

La disminución brusca de la temperatura provoca una vasoconstrición periférica, retirando rápidamente la sangre de las zonas más externas del cuerpo para prevenir, en la medida de lo posible, esta bajada de temperatura. Estos cambios circulatorios son los responsables de los síntomas del “corte de digestión”, y en los casos más graves pueden ir acompañados de una pérdida brusca de la consciencia, y una paralización refleja respiratoria y cardiaca, que podría llevar a la muerte.

 

¿Qué relación tiene con la digestión?

 

Aunque ya hemos visto que este problema puede producirse incluso sin alimentos en el estómago, la digestión supone un factor de riesgo extra para que la hidrocución se produzca.

 

Los dos factores calve que hacen de la digestión un riesgo extra para el padecimiento del shock termodiferencial son; 1) La distribución de la sangre en el cuerpo, que se encuentra redirigida hacia el aparato digestivo para la digestión y absorción de los nutrientes; y 2) El aumento de temperatura corporal que se produce tras la comida por la termogénesis, y que hará que la diferencia de temperatura con el agua sea todavía mayor.

 

En cualquier caso, el proceso de digestión como tal, normalmente no se llega a detener con el shock termodiferencial, por lo que el término “corte de digestión” no es del todo correcto.

 

Se cree que el término “corte de digestión” se asoció al shock termodiferencial porque algunos de entre los primeros síntomas que aparecen son de origen gástrico, como nauseas, vómitos, o diarrea. Además de que su incidencia era mayor tras las comidas. Pero como hemos visto, aunque estos síntomas nos hacen pensar en un fallo del proceso digestivo, éste no es la causa del problema.

 

¿CÓMO PREVENIRLO?

 

  • Evita introducirte al agua de forma brusca tras realizar acciones que pueden aumentar tu temperatura corporal o provocar cambios en el sistema circulatorio (vasodilatación), como:
    • Tras realizar ejercicios de alta intensidad o larga duración
    • Tras comidas copiosas
    • Tras largas exposiciones al sol

 

  • Reposa tras la comida entre 2 y 4 horas si ésta ha sido de gran volumen antes de meterte al agua.

 

  • Introdúcete al agua progresivamente. Puedes mojar tu nuca, tobillos, y extremidades antes de meterte por completo en el agua.

 

  • Evita saltar de cabeza, trampolín, etc. si no has mojado antes tu cuerpo como hemos comentado en el punto anterior.

 

  • Ten mucha precaución con aguas frías por debajo de 18ºC. Puede darse fácilmente en ríos de montaña durante el verano.

 

  • Sal del agua y túmbate con las piernas hacia arriba si notas síntomas como: mareos, nauseas, dolor de estómago, entumecimiento, escalofríos, pulso débil, zumbido en los oídos, malestar general, etc.

 

  • Ten precaución también con las duchas frías e incluso con bebidas heladas. Aunque de forma menos drástica, también podrían provocar síntomas leves similares.

 

 

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

 

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

Traslada tus dudas y consulta al nutricionista

Suscríbete a nuestro blog