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¿Dieta alcalina para tratar el cáncer? Por el momento NO...

A día de hoy, se sabe a la perfección la influencia que tiene la alimentación sobre la prevención de ciertos tipos de cáncer. Además, recientemente también se han postulado algunas hipótesis a nivel de coadyuvante del tratamiento médico habitual, una vez el cáncer ya se ha desarrollado. Aunque todavía en un estado muy previo. Es el caso de las dietas cetogénicas sobre algunos tipos de cáncer, y que posiblemente serán foco de estudio durante los próximos años 1,2,3.

De forma simultanea también han surgido otras perspectivas de origen “científico” dudoso, aunque con una gran repercusión mediática, como las dietas alcalinas para tratar distintas patologías, y entre ellas el cáncer.

La hipótesis que utilizan como punto de partida se remonta a casi 100 años atrás, y se basa en los estudios que realizó Otto Heinrich Warburg. Aunque algunos medios lo publicitan como tal, este fisiólogo alemán no recibió el premio Nobel de medicina en 1931 por descubrir como se forma el cáncer en medio ácido, aunque teorizó sobre ello; sino por descubrir la naturaleza y modo de acción del enzima respiratorio.

Warbug hipotetizó que la causa del cáncer procedía de una respiración celular defectuosa, provocada por un daño mitocondrial; lo que impedía a estas células utilizar la vía oxidativa para obtener energía, usando únicamente la glicólisis anaerobia aun en presencia normal de oxígeno (Ruptura de glucosa a ácido láctico para obtener energía). Quizá unos de los puntos más criticados de su hipótesis es que Warbug atribuía este hecho como la causa única del cáncer, y no como un resultado de los efectos provocados por las modificaciones metabólicas del cáncer.

Para salir de dudas, una reciente revisión sistemática publicada en el British Medical Journal (BMJ), titulada “Revisión sistemática de la asociación entre la carga ácida de la dieta, el agua alcalina y el cáncer”, ha revisado y recopilado toda la información científica existente hasta la fecha  sobre el tema. A continuación os presentamos una traducción libre de algunas de las partes más interesantes; pero si deseas consultar el artículo completo, puedes acceder a él pinchando aquí.

El público general está siendo alentado por la prensa no especializada a prevenir el cáncer; persuadiéndoles para evaluar la acidez de la orina y/o saliva como un indicativo de la acidez de su cuerpo, para luego modificar su dieta en relación a ello. La dieta alcalina se está promoviendo en base a la afirmación de que las dietas modernas acidifican el cuerpo, causando enfermedades como cáncer , osteoporosis y enfermedades cardiovasculares. Los promotores de esta dieta afirman que cambiar las elecciones de alimentos hacia unas más “alcalinas”, evita todas estas condiciones, y tiene la capacidad de tratar el cáncer una vez se ha desarrollado.

La dieta alcalina esta diseñada para proporcionar más iones alcalinos tras el metabolismo, basada en una hipótesis desarrollada hace más de 100 años. Esta hipótesis sugiere que para lograr una carga más alcalina, se deben consumir más frutas y verduras, y moderar las proteínas. Mientras que el marketing de esta dieta promociona que los cambios en la dieta pueden modificar el pH sistémico, un ensayo bien diseñado demostró que estos cambios en la dieta sólo modificaron el pH sistémico en 0,014 puntos, mientras que el pH de la orina aumentó en 1,02 puntos. Por tanto, los cambios en la dieta pueden alterar el pH urinario, pero no el sistémico.

La dieta alcalina promueve el consumo de frutas frescas, verduras, tubérculos y legumbres, con una ingesta moderada de proteínas. Es posible que algunos de estos alimentos puedan tener un efecto protector frente al cáncer; pero no a través de sus cualidades de acidez-alcalinidad, sino más bien debido a ciertos nutrientes o compuestos no nutritivos que poseen. Sin embargo, la dieta alcalina también promueve la exclusión de muchos alimentos, y varios de ellos aportan muchos nutrientes beneficiosos.

A pesar de la promoción de la dieta y el agua alcalina por los medios de comunicación y algunos vendedores, no hay casi ninguna investigación actual para apoyarlos o refutarlos. Esta revisión de la literatura científica reveló una falta de evidencia de la asociación entre la carga ácida de la dieta o el agua alcalina para el riesgo de desarrollar cáncer, y no hay estudios sobre el tratamiento alcalino para el cáncer. Por tanto, la promoción del agua y la dieta alcalina como preventivas frente al cáncer o como tratamiento, no están justificadas.

En resumen, mediante la alimentación no puede modificarse el pH sistémico o corporal, ya que éste está estrictamente controlado por diversos mecanismos. El único que puede modificarse con facilidad a través de la dieta es el pH urinario. No existe ninguna razón actualmente que justifique el uso de las dietas alcalinas para tratar o prevenir cáncer. A pesar de que algunos de sus consejos pueden ser positivos, como el aumento de las verduras y frutas, su efecto no es debido a las variaciones de pH, si no a otros compuestos y mecanismos de acción.

 

Un saludo.

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

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