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LA MARACUYÁ

Una de las frutas exóticas que más repercusión está tomando en estos último años es la maracuyá, sobre todo en la elaboración de zumos. Su aroma, y su mezcla de sabores ácido y dulzón es ideal para este fin.

Esta fruta, también conocida como fruta de la pasión, pertenece a la familia de las pasifloráceas, donde podemos encontrar diversas variedades como la maracuyá morada (P.Edulis sims), la maracuyá amarilla (P.Edulis flavicarpa), y la granadilla (P. Edulis Ligularis), además de otros híbridos comerciales.

La fruta es una baya de entre 4 y 10 cm. de diámetro, con una cáscara gruesa, cerosa y no comestible, que recubre a la pulpa y las semillas. La pulpa gelatinosa se encuentra en forma de vesículas, y rodeando a un gran número de semillas.

La maracuyá es oriunda de las regiones de Centro y Sudamérica, dónde actualmente se sigue cultivando y siendo los principales productores. Sin embargo, a día de hoy, su cultivo se ha extendido a distintos países con clima tropical de todo el mundo, tanto a nivel alimentario, como ornamental.

 

EL ALIMENTO

A grandes rasgos, su composición nutricional es similar al resto de frutas conocidas. Posee un elevado aporte de agua, y bajo en grasa y proteína. Su aporte calórico no sobrepasa las 50kcal por cada 100 gramos; una energía que procede en su mayoría de hidratos de carbono, de los cuáles, casi su totalidad en forma de azúcares simples.

Respecto a sus vitaminas y minerales, cabe destacar su alto contenido en carotenoides con actividad provitamina A, que se trasformarán en nuestro cuerpo en vitamina A activa según las necesidades. Además, posee una elevada cantidad de vitamina C; una vitamina con un alto poder antioxidante, e imprescindible para la formación de material sanguíneo y colágeno. Por otro lado, los minerales mayoritarios son el potasio, común en el mundo vegetal, el fósforo y el magnesio.

 

EL INGREDIENTE

La maracuyá es una fruta tropical que podemos encontrar fácilmente en los mercados desde octubre hasta abril, aunque su mejor época va desde diciembre hasta marzo, coincidiendo con los meses más fríos.

Su consumo en forma fresca, puede realizarse con cuchara una vez está bien madura, aunque no es lo más habitual. Su uso prioritario es para elaborar zumos, mermeladas, jaleas y otros postres, aportando un toque exótico.

A la hora de su compra se recomienda elegir los ejemplares que no presenten excesivas arrugas superficiales, golpes o magulladuras, ya que se degradan con facilidad. Las arrugas en su superficie son un símbolo de maduración, y marca el punto óptimo de consumo, pero deberán consumirse rápidamente. Su conservación en casa puede realizarse a temperatura ambiente para agilizar su maduración, o en nevera para alargar su conservación.

 

¿SABÍAS QUE ...

... La fruta inmadura contiene algunos compuestos cianogénicos tóxicos que desaparecen durante la maduración, y por eso tiene que recolectarse una vez se ha desprendido por si sola de la rama?

... El nombre de “fruta de la pasión” surgió cuando los colonizadores españoles, al ver su flor con similitudes a una corona espinada, la relacionaron como un símbolo de la Pasión de Cristo?