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EL PARAGUAYO

El paraguayo (Prunus persica var. Platycarpa) es una especie del género Prunus, el mismo al que pertenecen el melocotón, la nectarina, la platerina o la ciruela. De hecho, el paraguayo procede de una mutación natural del melocotonero, y no de un cruce entre melocotonero y ciruelo, como se creía antiguamente. Esta mutación parece originaria de China, lugar de dónde también es oriundo el melocotonero.

 

Su denominación “persica” surge a raíz de su llegada a la cuenca mediterránea a través de Persia. La civilización romana fue la encargada de acogerlo y extenderlo por el resto de Europa. A pesar de que se cultiva en China desde hace siglos, no fue hasta el siglo XIX cuando llego a EEUU, y hasta finales del siglo XX cuando comenzó a popularizarse. En la actualidad, su cultivo se encuentra disperso en varios países de clima templado.

 

Aunque el paraguayo comparte muchas similitudes con el resto de miembros de su familia, principalmente con el melocotón; se diferencia de éste por su particular forma aplanada o achatada. Sin embargo, mantiene la piel aterciopelada, el sabor, y el aroma similar. Su carne puede ser tanto blanca, compacta y más dulce, como anaranjada, blanda y menos dulce.

 

 

EL ALIMENTO

 

Las propiedades nutricionales del paraguayo no distan mucho con el resto de frutos de su misma familia. Posee un elevado contenido en agua, que ronda el 90% de su totalidad, y unas escasas calorías, que no suelen sobrepasar las 40 kcal por cada 100 gramos.

 

Dichas calorías proceden en su mayoría de hidratos de carbono en forma de azúcares, ya que las grasas y proteínas se encuentran en cantidades insignificantes; no superando el 1% de su composición total entre ambas. Por otro lado, presenta una cantidad notable de fibra, al igual que otras frutas. Unos 200 gramos de paraguayo cubren alrededor del 70% de las necesidades diarias de fibra para un adulto.

 

No destaca especialmente por su aporte vitamínico, salvo por unas pequeñas cantidades de vitamina A y vitamina C. Por otro lado, el mineral mayoritario, y casi el único representativo es el potasio; mineral imprescindible para el correcto mantenimiento del equilibrio hídrico en la célula, y para la contracción muscular.

 

EL INGREDIENTE

 

El paraguayo, al igual que el melocotón o la nectarina, suelen consumirse en fresco. Esta es la mejor forma de apreciar sus matices de aroma y sabor, que por qué no decirlo, son exquisitos. Sin embargo, su sabor dulce también es muy popular a la hora de elaborar tartas, bizcochos, helados, compotas o mermeladas.

 

A la hora de su compra, se recomienda elegir aquellos que no presenten ningún tipo de golpe, corte o ablandamiento, ya que son alimentos muy perecederos, y se deterioran con facilidad. El color no es el mejor indicativo en este caso, ya que puedes encontrar variedades más verdosas que tienen ya un buen punto de maduración. Por otro lado, su conservación en casa debe realizarse en frigorífico si están maduros, ya que se conservarán mejor; de otro modo, pueden mantenerse a temperatura ambiente hasta que alcancen el punto de sazón.

 

¿SABÍAS QUÉ ...

 

... 200 gramos de paraguayo te aportan alrededor de un 20% de las necesidades diarias de vitamina C para un adulto?

 

RECETAS

 

La carne de paraguayo tiene una consistencia, aroma y sabor similar a la del melocotón, por lo que en la mayoría de los casos, las recetas de uno son intercambiables con las de otro.

 

Mousse helado de naranja y melocotón

Pechuga de pollo rellena de melocotón

Galletas de melocotón

Panacota de melocotón