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EL NABO

El nabo (Brassica rapa rapa) es una raíz bulbosa que se obtiene de una planta del género Brasica. Pertenece a la misma especie que la mostaza, el grelo, el pak choi, y otras plantas de las que posteriormente se extrae el aceite de colza o canola.

Se caracteriza por ser una planta baja con una raíz muy ensanchada, fruto de una selección dirigida durante décadas. Su color habitual es blanco, aunque presenta una tonalidad morada en la zona superior del bulbo, coincidente con la parte que queda expuesta al sol, y no bajo tierra. Al recibir la luz del sol se sintetizan una serie de componentes que dan este color característico, y que será presente únicamente en la superficie del bulbo.

Se cree que su origen se localiza en Europa o Asia Central, y ha sido consumido desde la antigüedad por multitud de tribus.  El comienzo de su cultivo se estima que fue hace más de 4000 años, y desde entonces fue parte de la alimentación de ciertas poblaciones durante muchos siglos. Fueron los griegos y romanos los que comenzaron a seleccionar y desarrollar nuevas variedades, llegando a la Edad Media como un alimento de muy alta aceptación y consumo. Con la llegada de la patata de América, ésta fue sustituyendo al cultivo de nabo, y poco a poco fue desapareciendo. En la actualidad, su consumo sigue siendo bastante reducido.

 

EL ALIMENTO

Al igual que otros vegetales, el nabo posee una concentración muy elevada de agua, que ronda el 92% de su totalidad. Esto implica que el contenido de macronutrientes sea muy reducido, lo que da lugar a unas escasas calorías, apenas 30 kcal por cada 100 gramos de nabo.

Esta escasa energía procede en su mayoría de hidratos de carbono en forma de almidones, ya que el contenido en proteínas y grasas no supera el 1% del total entre ambos. Por otro lado, posee unas cantidades medias de fibra, principalmente insoluble; un nutriente que contribuye al buen funcionamiento del tránsito intestinal.

A pesar de estas mínimas cantidades de macronutrientes, el nabo si posee una concentración decente de algunos micronutrientes. Entre ellos, cabe destacar su aporte de vitamina C, yodo, potasio y calcio.

Por otro lado, y coincidiendo con otros alimentos de su misma familia (coles), también podemos encontrar en su composición algunos fitonutrientes del grupo de los glucosinolatos. Unos compuestos ampliamente estudiados por sus posibles efectos antiinflamatorios, antioxidantes y anti-cancerígenos, a titulo preventivo.

 

EL INGREDIENTE

A pesar de que algunas variedades pueden consumirse crudas, los más habitual es cocinarlo. De esta forma puede acompañar a distintos guisos, arroces, sopas, legumbres, etc. Antes de cocerlos se recomienda lavarlos, cepillarlos y pelarlos; aunque si son pequeños y tienen una piel fina, puedes consumirlos con piel.

A la hora de su compra se recomienda elegir aquellos ejemplares sin marcas o golpes superficiales, y no excesivamente grandes. Es preferible que tengan un tamaño medio o pequeño, y que tengan una piel lisa y firme.

Su conservación en casa debe realizarse en el frigorífico, dentro de una bolsa de plástico perforada, tras haber eliminado las hojas. Si quieres conservarlos congelados, se recomienda hacer un escaldado previo.

 

¿SABÍAS QUÉ ...

... Mientras que las variedades pequeñas y blandas se usan para el consumo humano, las variedades más grandes y correosas se utilizan para la alimentación animal por sus nutrientes?

 

RECETAS

Sopa de nabos