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5 cosas que deberías saber sobre EL TOMATE

El tomate es una hortaliza/fruta procedente de América, concretamente de las zonas de Perú, Chile y Ecuador, donde era conocido como xitomatl o “fruta con ombligo”. A principios del siglo XVI, los españoles lo introdujeron en Europa, donde creció con facilidad gracias al clima mediterráneo. Sin embargo, y a diferencia de hoy, los primeros que se cultivaron en Europa eran de color amarillo; de ahí que en Italia recibiese el nombre de pomo d´oro o manzana dorada, aunque con el paso del tiempo los de color rojo se fueron imponiendo.

 

Pertenece a la familia de las Solanáceas, grupo que engloba más de 2000 especies, de las cuales, las pocas comestibles que existen tienen una gran repercusión gastronómica (patata, tomate, berenjena). Dentro de esta familia de las Solanáceas también encontramos otras plantas como la mandrágora o la belladona, de las que ya se conocía su toxicidad cuando el tomate fue introducido en Europa. Este hecho motivo que la mayor parte de la población evitara su consumo hasta el siglo XVIII, cuando finalmente se desmintió dicha toxicidad para esta hortaliza. Hoy en día, tanto su cultivo como su consumo están extendidos por todo el globo.

 

Se pueden clasificar según su variedad, tamaño, uso, etc. Pero generalmente presentan formas redondeadas y un tamaño de 3 a 10 centímetros, con un peso entre 80 y 300 gramos. Además, su color puede virar de verde a rojo según la variedad y el grado de maduración, mientras que su sabor tiene unos matices ácidos que se contrarrestan con su sabor ligeramente dulce.

 

 

VALORES NUTRICIONALES

 

En relación a sus propiedades nutricionales, podemos destacar su alto contenido en agua (superior al 90%), y que al igual que ocurre con otros alimentos vegetales, provoca que su valor energético sea muy reducido, aportando menos de 20 kcal / 100 gr. de alimento. Estas escasas calorías proceden de unas pequeñas cantidades de hidratos de carbono y una insignificante concentración de proteínas y grasas.

 

Respecto a sus vitaminas, podemos hacer mención a su contenido en provitamina A, vitamina E y vitamina C, estas dos últimas conocidas por su poder antioxidante. Además encontramos también otras del grupo B, como la B1, que interviene en el normal funcionamiento del sistema nervioso y en la obtención de energía; y la vitamina B3, que interviene en el funcionamiento del sistema digestivo, nervioso y el mantenimiento de la piel. Por otro lado, sus minerales más representativos son el fósforo y el potasio, que le otorga un efecto diurético.

 

A parte de todos estos nutrientes es necesario mencionar también al licopeno, un carotenoide antioxidante presente en el tomate, y que le confiere su característico color rojo. Además, disminuye la acción de los radicales libres y algunos estudios científicos indican que podría contribuir a la reducción de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer, en especial de próstata.

 

Pese a todos sus beneficios, presenta el inconveniente de contener ácido oxálico en cantidades moderadas, que junto al calcio puede formar sales insolubles que dan lugar a piedras o cálculos renales, sin embargo, su contenido en oxálico es inferior a otros alimentos como té o espinacas. No será recomendable para personas que padezcan cálculos de dicho origen.

 

 

RECOMENDACIONES DE COMPRA Y CONSERVACIÓN

 

A pesar de que podemos encontrarlo a la venta durante todo el año, esta hortaliza presenta su mejor calidad en los meses de verano, aportando un valor nutritivo y perfume mayores.

 

A la hora de su compra debemos fijarnos en que no presenten golpes ni magulladuras, además de una piel lisa. También evitaremos los ejemplares excesivamente blandos al tacto o con machas de sol (zonas verdes cerca del tallo).

 

Su conservación en casa dependerá de su grado de maduración, como la mayoría de las hortalizas. Cundo tenemos tomates verdes podemos dejarlos madurar en un lugar fresco y sin luz directa, y acelerar su maduración poniéndolos en una bolsa de plástico cerrada. Una vez maduros, los podemos almacenar en la nevera alrededor de una semana.

 

 

RECOMENDACIONES DE CONSUMO

 

El tomate es quizá una de las hortalizas más utilizadas para la elaboración de alimentos y platos, ya sea de forma principal o como acompañante (arroces, pastas, guisos, etc.). Las posibilidades son infinitas

 

Su consumo puede dividirse en tres grandes grupos, en fresco (ensaladas o guarniciones), cocinado entero (horno, plancha, rebozado), y en forma de salsas.

 

En su consumo en crudo hay que tener la precaución de lavarlo con abundante agua para eliminar restos de tierra y productos fitosanitarios. Además, pueden adicionarse unas gotas de lejía para eliminar microorganismos superficiales, acabando con un buen aclarado bajo agua corriente.

 

Por otro lado, cabe mencionar que las salsas de tomate son la mejor forma de aprovechar el licopeno, ya que se optimiza su absorción si el producto ha recibido un cocinado junto con aceite.

 

 

¿SABÍAS QUE...

 

... El consumo de un tomate grande cubre el 80% de las necesidades diarias (RDA) de vitamina C?

 

 

RECETAS

 

Sopa de tomate con queso crema

 

Tomate relleno de mejillones

 

Milhojas de calabacín, tomate y queso parmesano