Aceite de palma

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Ana Belén

Hola Javier. Me gustaría que nos hablaras del aceite de palma. ¿Es verdad que no es saludable? Un saludo y muchas gracias.

Hola Ana Belén,

 

Son varias las preguntas que hemos recibido acerca de este tema de distintos usuarios, y a las que vamos a tratar de dar respuesta de forma conjunta.

 

Hola Javier, ahora que se oye tanto a hablar de este tema, me podrías decir si el aceite de palma es tan perjudicial como dicen. Muchas gracias por tu opinión. (Sasha).

 

Estimado nutricionista Javier; Soy Mario. A mi hijo de 5 años, le gusta comerse un producto de bollería industrial cada 3 semanas. Ante este hábito nutricional, y el alarmismo social sobre el aceite de palma, yo le pregunto: ¿qué perjuicios pueden ocasionar estos productos en la salud de mi hijo? ¿Elementos cancerígenos, lípidos en exceso?

 

 

Actualmente, según la OCU, el aceite de palma es el más consumido del mundo. Puede encontrarse en una gran cantidad de productos procesados como cremas y coberturas, productos untables, galletas y bollería, snacks, pasteles, aperitivos salados, otros alimentos precocinados, e incluso en cosméticos y productos de limpieza.

 

Su uso comenzó a popularizarse al perseguir un sustituto graso sólido “más saludable”, como alternativa a las grasas hidrogenadas y animales. La palma, y debido a su composición grasa, que presenta una textura sólida a temperatura ambiente, se impuso como la más idónea para la preparación de muchos alimentos procesados (desde el punto de vista tecnológico). Además de ser un aceite relativamente barato, si se compara con el resto. Sin embargo, nutricionalmente no es el más idóneo. Hay que tener en cuenta que el tipo de aceite que se adiciona a estos productos es refinado y altamente procesado, por lo que se eliminan los posibles componentes positivos que podría tener (vitaminas y antioxidantes), generando además otros negativos por las condiciones de tratamiento.

 

Por otro lado, a pesar de ser un aceite de origen vegetal, la composición nutricional que posee es muy diferente al resto de aceites vegetales. Mientras que la mayoría de ellos, como el de oliva, girasol, soja, colza (canola), o maíz, tienen una composición grasa de predominancia insaturada; el aceite de palma, como el de coco, son mayoritariamente saturados.

 

Dentro de cada uno de estos aceites coexisten diversos ácidos grasos; y concretamente, el ácido palmítico es el mayoritario en el aceite de palma, seguido del ácido oleico. Este ácido palmítico (C16:0), es un ácido graso saturado que se ha estudiado tanto por su efecto a nivel cardiovascular, como por su posible vínculo con algunos tipos de cáncer.

 

ACEITE DE PALMA Y RIESGO CARDIOVASCULAR

 

Afortunadamente, la antigua perspectiva de que cualquier grasa de la dieta era mala a nivel cardiovascular ya queda bastante lejos. E incluso a día de hoy, existe ya bastante evidencia favor de que las distintas grasas saturadas, en función de la longitud de su cadena y la matriz alimentaria en la que se encuentran, tienen diferentes efectos sobre nuestra salud. Desmintiendo la idea de que todas las grasas saturadas son igual de perjudiciales 1,2.

 

Ahora bien, en relación a estos ácidos grasos concretos, el ácido palmítico es de los que peor parados salen en los estudios comparativos. De hecho, las mayores concentraciones plasmáticas de ácido palmítico se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad 3. Si bien es cierto que los autores ya indican que la ingesta de ácido palmítico de forma directa por la dieta, no es la única forma de que aumente en nuestro cuerpo, sino que también puede producirse a través de síntesis endógena a partir de azúcares simples, como la fructosa; abundante en bebidas azucaradas.

 

Los principales efectos que se observan tras su consumo son la modificación de algunos parámetros asociados al riesgo cardiovascular. Concretamente, el colesterol total, el colesterol LDL (malo), y el colesterol HDL (bueno). Al igual que con otros ácidos grasos saturados de longitud de cadena similar, el ácido palmítico aumenta tanto el colesterol LDL, como el HDL; aunque el LDL lo hace en mayor medida. Siendo, de la mayoría de los evaluados, el único que incrementa el ratio Colesterol Total: Colesterol HDL; una medición desfavorable 4, pero que no se observa en todos los estudios 5. Con estos resultados, el único aceite vegetal sobre el que tendría ventaja el aceite de palma, son los aceites vegetales parcialmente hidrogenados ricos en grasas trans, ya que entre otras cosas, aumentan el LDL, pero no el HDL 5,6. Estos cambios en el colesterol total y LDL pueden observarse no sólo a largo plazo, como es esperable, sino también a corto; en 4 semanas 7.

 

De todos modos, debemos de tener en cuenta que la modificación de algunos factores de riesgo no implica de forma directa la aparición de una enfermedad cardiovascular, aunque si que aumenta la probabilidad de padecerla. Existen otros muchos parámetros que también influyen sobre su desencadenamiento, como la tensión arterial, la oxidación de las lipoproteínas, la cantidad de partículas 8, etc. Y para ello, el deporte, la reducción del tabaco, el resto de tu alimentación, e incluso la genética y medicamentos, son factores clave.

 

Por estos y otros motivos, en algunos estudios todavía se plantean su verdadera influencia sobre la salud cardiovascular, sobre todo en pacientes con colesterol normal, y con una ingesta adecuada de grasas insaturadas saludables 9. En suma a ello, el aceite de palma virgen posee algunos componentes que podrían ser beneficiosos, como tocoferoles, esteroles, carotenoides y otros antioxidantes; por lo que algunos autores proponen que en dosis normales, no tendría ninguna influencia negativa sobre la salud cardiovascular 10,11,12,13. De hecho, en algunos estudios se ha comparado su efecto sobre los lípidos sanguíneos, dando resultados similares a los del aceite de oliva 14.

 

De todos modos, hay que considerar que en la mayoría de productos en los que se incluye en nuestra sociedad (bollería y otros procesados), se encuentra refinado y altamente procesado, por lo que su efecto es drásticamente diferente que en su forma “virgen”.

 

ACEITE DE PALMA Y CÁNCER

 

Hasta la fecha, son muchos los estudios que han relacionado la cantidad y tipo de grasa, con diferentes tipos de cáncer; principalmente, de mama, colorrectal y de próstata. Aportando resultados de todo tipo 14,15,16,17,18. De hecho, algunos estudios han encontrado un efecto protector de las dietas bajas en grasa (total) sobre la formación de tumores, pero sin efecto sobre los tumores ya establecidos 9.

 

Concretamente, el ácido palmítico se ha relacionado con aumentos de riesgo de padecer cáncer de mama 16,18, rectal 17, y de próstata 18,19, aunque no en todos casos 20. Además, un reciente estudio indica que una dieta rica en ácido palmítico podría también inducir la metástasis.

 

Sin embargo, a pesar de que hay cierta evidencia de que algunos ácidos grasos individuales como el palmítico, podrían tener influencia sobre algunos tipos de cáncer; se sabe más bien poco acerca de los mecanismos por los cuales pueden desencadenar la carcinogénesis.

 

En suma a esto, hay que tener en cuenta que las modificaciones que se realizan al aceite de palma en su procesado, y concretamente en su tratamiento térmico, son también grandes responsables de todo esto. Según la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), durante el tratamiento térmico intenso, se generan diferentes compuestos con actividad genotóxica y carcinogénica 21; condiciones que podrían darse en algunos productos.

 

Ahora bien, a pesar de que el aceite de palma pueda tener una relación más o menos clara sobre el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer, es realmente complicado achacarlo como única causa, siendo que en muchos casos se trata de una enfermedad multifactorial, y que su iniciación y desarrollo se asocia a la alteración de múltiples factores de riesgo, no sólo a uno. De hecho, la Nutrition Foundation of Italy, explica que si se mantienen los niveles de grasas saturadas por debajo del 10% establecido, no debería existir riesgo cardiovascular ni cáncer asociado al aceite de palma. Sin embargo, esta premisa no la cumplen todas las personas.

 

En cualquier caso, si tu objetivo es disminuir el aceite de palma de la dieta, la mejor opción es reducir los alimentos procesados y basarla principalmente en frescos. Aunque si el objetivo último es disminuir el riesgo de padecer cáncer, recuerda que existen también otros muchos factores modificables que se pueden controlar, y que tienen tanta influencia como la alimentación; como la eliminación del tabaco y alcohol, la realización de deporte de forma rutinaria, la disminución de la obesidad o sobrepeso, y la correcta exposición al sol, entre otros 22.

 

EN RESUMEN...

 

Como conclusiones finales.

 

En relación al riesgo cardiovascular, parece claro que el aceite de palma aumenta tanto el colesterol total, como el colesterol LDL (malo), y el HDL (bueno), aunque este último en menor medida. En base a estos parámetros, el único tipo de aceite que sería de “peor calidad”, sería el procedente de aceites vegetales parcialmente hidrogenados, altos en grasas trans. Sin embargo, el aceite de palma virgen posee algunos nutrientes beneficiosos como esteroles, tocoferoloes, carotenoides y otros antioxidantes; que también tendrían influencia positiva sobre la salud cardiovascular. Por este y otros aspectos, algunos autores todavía ponen en duda su efecto real sobre la salud cardiovascular. En cualquier caso, el aceite de palma refinado que se añade a los productos procesados de nuestra sociedad, nada tiene que ver con el de palma virgen, ya que todos estos compuestos beneficiosos se reducen.

 

Su influencia sobre el cáncer también parece muy vinculada a su procesado, en el que como advierte la EFSA, se pueden generar distintos compuestos con actividad genotóxica y carcinogénica, sobre todo por la altas temperaturas.

 

Por otro lado, también hay que tener en cuenta que algunos de los estudios revisados con resultados positivos podrían tener un cierto sesgo, ya que la producción y venta de aceite de palma es una fuente económica considerable para diversos de países 23.

 

En general, los alimentos que poseen este tipo de aceite refinado, son alimentos altamente procesados (bollería, galletas, snaks, pasteles, etc), que no sólo deberían limitarse por este motivo, sino por otros diferentes, además de que tampoco aportan ningún beneficio. Consumidos de forma esporádica no deberían representar ningún tipo de riesgo, ni a corto, ni a largo plazo. Sin embargo, consumidos de forma cotidiana pueden ser el foco de distintos problemas.

 

 

Un saludo.

Javier Tenas, Dietista-Nutricionista.

Pregunta al nutricionista

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