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DESMONTANDO MITOS ALIMENTARIOS: PARTE I

Existen mitos y creencias en la gran mayoría de las áreas de conocimiento que nos rodean. Sin embargo, es posible que la nutrición y alimentación sea uno de los nichos donde más prolifera esta práctica. El hecho de que sea una ciencia joven, en continua evolución, con distintas perspectivas en algunos temas, y que además, practiquemos todos nosotros durante varias veces al día, son algunos de los factores que explicarían este fenómeno.

 

Por este motivo, en SimplySano hemos preparado una sección en la que desmontamos de forma rápida y muy resumida, algunos de los mitos alimentarios más extendidos.

 

 

¿El agua engorda?

 

FALSO

 

El agua, en cualquiera de sus formas, no aporta calorías. No contiene ningún macronutriente que pueda transformarse posteriormente en energía. Así pues, ya sea antes, durante o después de las comidas, el agua no aporta energía, y por tanto no engorda.

 

Más información aquí.

 

 

Comer fruta después de las comidas engorda más que si la tomas fuera (entre horas)

 

FALSO

 

La fruta aporta lo mismo, tanto en energía, como en nutrientes, antes o después de la comida. Incluso la absorción de sus azúcares será más progresiva si se consume junto a otros alimentos, provocando una liberación de insulina menor.

 

Más información aquí.

 

 

Los productos light no aportan calorías, y no engordan

 

FALSO

 

La denominación “light” puede indicarse cuando se ha reducido, al menos, un 30% del contiendo de uno o más de los nutrientes de un producto, en comparación con un producto similar. Por tanto, un producto light seguirá aportando calorías, e incluso puede contener una cantidad considerable; todo dependerá del producto de partida.

 

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¿Debe evitar todo el mundo el gluten?

 

FALSO

 

El gluten es una glicoproteína que se encuentra en cereales tales como el trigo, la cebada, el centeno y la avena, entre otros. Hasta la fecha, únicamente existen evidencias contundentes de que sea realmente nocivo para aquellas personas con enfermedad celiaca (autoinmune), la alergia al gluten por respiración, ingestión o contacto, y la sensibilidad al gluten no celiaca. El resto de personas pueden consumirlo sin riesgo.

 

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La miga del pan engorda más que la corteza

 

FALSO

 

Tanto la miga como la corteza del pan están formadas por los mismos ingredientes, sin embargo, la zona superficial recibe una mayor deshidratación que la interna por el tratamiento térmico. Esta deshidratación implica que la densidad energética aumente, ya que se disminuye la cantidad de agua, que no posee calorías. A un mismo peso, la corteza aportará más calorías que la miga, y por tanto, “engordaría” más. Sin embargo, hay que considerar que la cantidad de corteza que se consume en relación a la miga suele ser algo inferior.

 

 

Dietista-Nutricionista

Javier TENAS GONZALVO

 

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