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LA BACALADILLA

La bacaladilla (Micromesistius poutassou), también conocida como lirio, bacalá, abril o maira, es un pez fusiforme perteneciente a la familia de los Gádidos, en la que también encontramos a otros famosos como el bacalao. Su hábitat se localiza en la zona del Océano Atlántico, mar del Norte y Mediterráneo, a unas profundidades que pueden oscilar entre los 150 y 3000m; aunque generalmente se encuentran a unos 300-400 metros.

Al igual que otras especies como las sardinas, la bacaladilla es un pez gregario que tiende a agruparse en grandes bancos para desplazarse. Se alimenta generalmente de pequeños crustáceos, aunque los ejemplares más grandes también consumen cefalópodos y peces pequeños. Para ello, realiza migraciones diarias desde el fondo, donde se encuentra durante el día, hasta la superficie, por la noche.

Además de la bacaladilla común, existen también otras especies como la bacaladilla austral (Micromesistius australis), procedente de las costas de América del Sur, de menor tamaño pero con una carne más compacta y de mayor calidad

 

EL ALIMENTO

La bacaladilla es un pescado blanco, definido así por su escaso contenido graso. De echo, la grasa que posee no representa ni el 1% del total del producto. Además, como es habitual en este tipo de productos, los hidratos de carbono son nulos, ya que los que pueden encontrarse a nivel hepático o muscular desaparecen tras la muerte del animal. Esto implica que la poca energía que posee (77 kcal/100gramos), procede de las proteínas. Ya que tampoco contiene fibra.

La proteína que contiene ronda el 17% del total de su composición, y además es una proteína de alta calidad nutricional, que posee todos los aminoácidos esenciales necesarios para sintetizar proteínas en nuestro cuerpo. Dicha proteína es equiparable en calidad, a la de la carne, huevos, etc.

No destaca especialmente por su aporte vitamínico, ya que las cantidades que contiene de algunas vitaminas del grupo B, no son nada relevantes si se comparan con otros productos. Sin embargo, si posee concentraciones notables de algunos minerales como el potasio, el fósforo, el yodo, el magnesio y el zinc.

 

EL INGREDIENTE

La bacaladilla tiene una carne blanda y de sabor suave, lo que favorece su inclusión en multitud de preparaciones. Desde su cocinado en pieza entera, como a la plancha, enharinada, asada al horno, en papillote, hasta incluso en forma de albóndigas, empanadas y empanadillas, croquetas o tortillas. Hay que tener en cuenta que posee bastantes espinas, así que habrá que retirarlas con cuidado, sobre todo si se sirve a los más pequeños.

La mejor temporada va desde marzo hasta junio, momento en el cual podemos encontrarla en su mejor calidad. Sin embargo, hay que considerar que se trata de una carne blanda, frágil y perecedera, por lo que hay que consumirla rápido tras su compra, y manipularla con cuidado durante su cocinado.

A la hora de su compra, se recomienda fijarse en los parámetros clásicos de frescura de pescado. Debe presentar un color brillante y acuoso superficial, con un olor agradable. A pesar de que su carne es frágil y blanda de por sí, procura elegir aquellos ejemplares más compactos y tersos. Su conservación en casa debe realizarse siempre en refrigeración o congelación, y debido a su naturaleza perecedera, se recomienda consumirlo con la mayor brevedad posible tras su compra.

 

¿SABÍAS QUÉ ...

... A pesar de que la longitud media suele rondar como máximo entre 20 y 25 cm, existe algún ejemplar que puede llegar hasta los 50 cm?

... El nombre de bacaladilla procede de su similitud a un bacalao pequeño?

 

RECETAS

Bacaladilla con puré de calabaza